29 ene 2026

Sinfonía urbana en dos oídos

😌 El ómnibus venía con la música al mango, pero al mango mal, como si el chofer estuviera convencido de que todos habíamos pagado el boleto para asistir a su fiesta privada. Yo, que solo quería viajar en paz y en modo introspectivo, me vi obligada a desplegar una estrategia de supervivencia urbana. Saqué el celular, abrí YouTube y puse murga —porque si voy a sufrir ruido, al menos que sea ruido elegido—. El problema: solo me quedaba batería en un auricular. El otro, pobre, iba muriendo lentamente, enchufado a un cargador portátil que colgaba de mi mochila como un suero en plena emergencia. Así que ahí iba yo: con un auricular puesto tapándome un oído, el otro oído sometido a la playlist del chofer, y el segundo auricular cargándose en el bus como si estuviera en boxes, esperando su turno para volver a la pista. Una especie de estéreo humano desbalanceado: murga en un lado, cumbia existencial del transporte público en el otro. Tecnología de punta, dignidad en mínimos históricos, pero yo, firme, resistiendo con ironía y batería al 12%. Cualquier parecido con la realidad de un bus de CODESA es pura coincidencia…